El sistema propioceptivo informa mediante sus receptores, distribuidos por todo el organismo, sobre la posición y el movimiento de las partes del cuerpo entre sí y en relación a su base de soporte, que en el caso de un nadador será el agua. Esta información es muy precisa en los movimientos rápidos, como por ejemplo las modificaciones bruscas de la posición de las articulaciones en respuesta a movimientos como entrada y salida del viraje, oleajes, turbulencias… Estas informaciones contribuyen a mantener un tono muscular adecuado en cada momento del nado y desencadenan la mayor parte de los reflejos somáticos que mantienen el equilibrio. Destacando además la importancia de dicho sistema en la prevención de lesiones.
A continuación veremos una serie de ejercicios para poder trabajar y estimular en el agua el sistema propioceptivo y que este se desarrolle y se estimule dentro de este medio, ya que existen diferencias entre ambos medios.
Las principales diferencias entre el medio acuático y el terrestre es la fuerza de gravedad, la cual no existe en el medio acuático pero si una fuerza ascendente llamada empuje. Además, en el agua se dan una serie de fuerzas como la de oleaje, fricción… que no se dan en medio terrestre.